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Sumario nº 47
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Pedro J. Linares “No podemos persistir en un sistema que no reconoce el 80% de las enfermedades relacionadas con el trabajo”

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La denuncia la realizó el secretario de Salud Laboral de CCOO, Pedro J. Linares, en la presentación del II Encuentro. Linares señaló las insuficiencias del actual sistema de reconocimiento y sus consecuencias: “Desgraciadamente no se previene lo que no se conoce y se intenta desconocer lo que no se registra”, afirmó.

Un sistema de reconocimiento tan deficiente dificulta enormemente la tarea preventiva, que es lo realmente importante. Así lo expresó también el secretario de Salud Laboral de CCOO: “Lo realmente grave es que haya trabajadores y trabajadoras expuestas a una realidad que genera daños a la salud, que el sistema no reconoce adecuadamente y que, en consecuencia, no trata como debiera”, señaló Linares.

¿Hasta dónde llega el subregistro?

Según las estimaciones realizas por el informe ISTAS sobre “El impacto de las enfermedades de origen laboral en España”, cuyo texto íntegro se puede consultar en la web de ISTAS, en el año 2008 habría en España más de dos millones de trabajadores afectados por algún problema de salud relacionado con su trabajo, sin contar las lesiones por accidente de trabajo.

Las alteraciones más frecuentes serían de origen osteomuscular (casi 500.000 casos en hombres y cerca de 525.000 en mujeres), seguidas por las alteraciones mentales: estrés, depresión o ansiedad (casi 150.000 casos estimados en hombres, cerca de 181.000 en mujeres). En términos relativos, estamos hablando de que el 9% de los trabajadores y el 13% de las trabajadoras sufrirían alguna dolencia como consecuencia de su trabajo.

Si esa es la foto fija, una aproximación dinámica no dibuja un mejor escenario: en la situación actual, el informe ISTAS estima que cada año se producen en España más de 90.000 nuevos casos de enfermedades de origen laboral. Estas enfermedades laborales serían mayoritariamente osteomusculares (cerca de 32.000 casos nuevos al año), enfermedades de la piel (13.000 nuevos casos al año) y pérdidas auditivas (11.600 nuevos casos), enfermedades mentales causadas por exposiciones a riesgos psicosociales (8.500 nuevos casos) y tumores malignos de origen laboral (6.300 nuevos casos).

Las estimaciones sobre la mortalidad debida a enfermedades profesionales, atendiendo a los últimos datos disponibles, calculan que en 2006 fallecieron en España alrededor de 14.000 hombres y más de 2.000 mujeres como consecuencia de enfermedades debidas a exposiciones ocurridas en sus lugares de trabajo. La mayoría de estas muertes (9.550 casos) se debería a tumores malignos, seguidos por enfermedades cardiovasculares (3.350 casos).

El total de años potenciales de vida perdidos a causa de estas muertes prematuras y evitables sería de cerca de 160.000 años, principalmente debidos a la mortalidad por cáncer y por enfermedades cardiovasculares de origen laboral.

Si comparamos estas estimaciones con las enfermedades profesionales efectivamente registradas, apreciamos la existencia de un subregistro total del 79% de los casos (cuadro 1). Por patologías destaca el subregistro de tumores malignos, hipoacusias por ruido y enfermedades respiratorias, con más del 90% de los casos de origen laboral estimados no reconocidos. Adicionalmente, el sistema de registro de enfermedades profesionales no contempla ningún caso de enfermedad mental.

Además, los autores del estudio, Ana María García y Rafa Gadea, apuntan, tras exponer la metodología utilizada para la estimación, que “una valoración cuidadosa de las diferentes fuentes de error que pueden haber afectado los resultados presentados en este informe sugiere que es más probable que todas nuestras estimaciones infravaloren la dimensión real del problema”.

Un sistema de notificación que no funciona

En la base de este subregistro está un sistema de notificación que no funciona porque ni la definición legal de enfermedad profesional se ajusta a una lógica sanitaria, ni funcionan los sistemas de alerta del sistema sanitario, ni las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales están cumpliendo adecuadamente sus funciones.

Pedro J. Linares cuestionó la eficacia de la última de las reformas legislativas destinadas a mejorar el proceso de notificación. Describió el marco de actuación que dibuja el Real Decreto 1299/2006, por el que se aprobó el nuevo cuadro de enfermedades profesionales y en el que se establecen los criterios para su notificación y registro, y se refirió al anexo 1 donde se recogen los daños a la salud que se consideran enfermedades profesionales y al anexo 2, esa segunda lista de enfermedades que no están reconocidas pero que se sospecha que tienen origen profesional y podrían ser reconocidas en un futuro.

“A pesar de que algunos afirmen que tenemos un sistema mixto y más flexible desde que se produjo esta reforma legislativa –señaló Pedro J. Linares–, esa no es la realidad. La prueba más clara es que durante estos dos años no se ha producido la incorporación de ninguna nueva enfermedad profesional al cuadro del anexo 1. La lista de enfermedades profesionales sigue siendo tan cerrada ahora como lo era antes”. La realidad es que para conseguir el reconocimiento de cualquier enfermedad no recogida en la lista del anexo 1, los trabajadores y trabajadoras han de recurrir a los tribunales y tratar de que el daño se reconozca como accidente de trabajo.

Pedro J. Linares señaló la paradoja que supone haber realizado un esfuerzo normativo para modificar el registro de enfermedades con el espíritu de una mayor protección de las mismas en el ámbito laboral, y encontrarnos que el escenario actual es igual o peor que el de partida porque las mutuas no están cumpliendo adecuadamente su función. “Desde que en 2005 –señaló Linares– se obligó a las mutuas a capitalizar la invalidez, muerte y supervivencia por enfermedad profesional hemos registrado, tal y como se aprecia en el gráfico 1, una caída en el reconocimiento de las enfermedades laborales de más de 10.000 casos en sólo un año, y otros 10.000 al año siguiente”.

Según el secretario de Salud Laboral de CCOO, “este descenso sistemático en el reconocimiento sólo se puede explicar por interés puramente economicista de las mutuas. Y eso es inadmisible”. Linares apuntó la necesaria reforma de la legislación referente a las mutuas y se mostró muy crítico con su gestión: “Yo no creo que las mutuas generen excedentes –afirmó–, tienen excedentes, pero de trabajo por hacer”. Las vías para la solución al problema pasan, según el secretario de Salud Laboral de CCOO, por “platearnos una modificación sustancial de las competencias de las mutuas y determinar cuál es el trabajo que tienen que realizar. Las mutuas son un elemento esencial de gestión de los recursos de Seguridad Social. Ya no son lo que eran hace unos años. No son simplemente organizaciones empresariales. Este cambio de estatus no se ha trasladado, en absoluto, a su modelo de gestión y, lo que es evidente, es que algo estamos haciendo mal si con los cambios legislativos en el sistema de notificación de las enfermedades profesionales conseguimos justo lo contrario de lo que andábamos buscando”, concluyó.

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